Los huecos que se incrustan en mi pensamiento me desasisten

Esos huecos ocupan,
invaden,
rastrean mi mente.

Esos huecos ocupan,
invaden,
rastrean mi mente.
Te tilden de lo que te tilden, no te sacará de tu lugar.
A cada cosa le corresponde un lugar en la nada, la de la noedad.
El humo se difumina mezclado con el aire.
Las olas solidifican alas o aletas activas, golpeando y carcomiendo la roca que aparentemente inmutable se simplifica.
Tengo que expresarme en este muro de lamentaciones.
Para mí y para justificarme.
Ya sé que es lo que se antepone.
Demasiado sé de la infranqueable masa de orgullo a que me veo enfrentada.
Hasta que se diluya debo afrontarla.
No hacerlo ahogaría mi alma.
Ella es lo único que me salva.
Engreída mirada.
El dolor que en ti reposa se trasluce en altanera mirada.
Del guante lanzado me hago eco sin dudarlo.
Nunca más entraré a sentirme insultada, pero ahora debo sacar los trapos al aire y mirar de rescatar mi calma.
Quien juzga sin reparo, hace daño con ganas.
Mala hierba le plazca.
Lisonjas se vuelven amargas.
Hiel en los labios remansa.
De soledades impuestas, las verdades son llevadas.
Complacencia regalada.
No me la den que me mata.
Aire y viento me reclama.
Vuelo raso.
Falsa calma.
Tumba serás mañana.
Entretanto, jugaras todas tus bazas.
Enhiesta de desventuras, está mi casa celada.
Renqueando con dosura, mi alma no es regalada.
Herida que restañaré, como sea y al alba.
Que si crece ahuecada, nuevamente me sangra.
No valió la pena, o sí.
Cada cual con su cruz.
La mía ligera o pesada, es a mí a quien acompaña.
Risas falsas se riegan de palabras enlazadas.
Desoyendo las razones, ¿qué esperas alma engarzada?
Cerrar la puerta y sellarla no te traerá la calma.
04/12/2007
A preguntas no hay respuestas.
Formulas la pregunta sabiendo la respuesta.
Si no la sabes, ni siquiera tienes preguntas.
Absurdo hacérselas.
Error, craso error.
He recibido un golpe de efecto.
No tengo idea de dónde ha venido.
He copiado la dirección del enlace y cuando he visto el gesto del dedo de la muchacha dirigido a mí me ha dado un vuelco el corazón.
Gracioso o no, aquí lo he traído.
Nueva fauna se mueve.
No hay quien sepa por dónde se mueve.
Me replanteo cosas que me llevan a pensar en lo absurdo de patear el teclado para patentizar en una pantalla las chorradas que saco.
Tirita la carne
el corazón se hace trizas
se rompen los arcos y cuerdas
amor en esa esquina
la del encuentro fortuito
la de la letanía
rompen los ecos del alma
la carne que resucita
Al fin el deseo no es otro
que el de yacer unos con otros
Si negamos que la carne se conduce y reconforta
¿En qué quedamos?
En lúgubre propuestas
que llenan de dolor y deseo insatisfecho
No hay más hecho
que el de la carne que pide
y la respuesta que alcanza
Anna, 28 de Mayo de 2007

“Hay que luchar por los sueños, pero hay que saber también que, cuando ciertos caminos resultan imposibles, es mejor conservar las energías para recorrer otros caminos” (Paulo Coelho)
Arrancas alaridos de ternura
Condensas en el aire mi locura
Tú eres el ángel que me asiste
Mi vida
El que cruza la calle y surca el cielo a mi encuentro
Quien me hiende en sordo silencio
Amante soñado entre todos los de antes
Deseado desde el inicio
Sabido y recibido
Eres quien trae la lámpara que ilumina mi sendero
Eres el ser esperado a través de mi tiempo
Pretérito y futuro
Señor de todo momento
Anna